Remesas en República Dominicana superan US$11,866 millones en 2025 y apuntan a US$12,200 millones en 2026
- Aug 15
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Las remesas volvieron a marcar un récord para República Dominicana en 2025. Según el Banco Central de la República Dominicana, el país recibió US$11,866.3 millones durante el año, un aumento de US$1,110.3 millones, equivalente a 10.3 % frente a 2024.
El dato confirma dos cosas a la vez. Primero, el corredor dominicano sigue siendo uno de los flujos financieros más relevantes para los hogares, el consumo y la estabilidad externa del país. Segundo, el crecimiento esperado para 2026 será más moderado: el BCRD proyecta que las remesas superen los US$12,200 millones, con un avance de alrededor de 3.5 %.
Para bancos, remesadoras, fintechs, comercios y operadores del corredor, el mensaje es claro: el mercado sigue creciendo, pero ya no basta con esperar que el volumen total suba. Si el ritmo baja de 10.3 % a cerca de 3.5 %, la competencia se mueve hacia otro terreno: ganar participación, mejorar la experiencia y retener usuarios.

El dato central confirma un año fuerte para las remesas
El comunicado del BCRD, fechado el 8 de enero de 2026, informó que los flujos de remesas alcanzaron US$11,866.3 millones en 2025. La cifra supera ampliamente el total de 2024, que puede estimarse en US$10,756.0 millones, a partir del aumento informado de US$1,110.3 millones.
En términos simples, en 2025 entraron al país más de mil millones de dólares adicionales por remesas frente al año anterior. Ese incremento no es menor. Para una economía como la dominicana, estos recursos tienen un impacto directo en varios frentes:
Ayudan al ingreso disponible de miles de hogares.
Sostienen parte del consumo privado.
Aportan divisas al sistema financiero.
Refuerzan la conexión económica con la diáspora.
Influyen en sectores como comercio, vivienda, educación y salud.
Las remesas no son solo una estadística de balanza de pagos. En muchos casos, representan el pago de una comida, una matrícula, una reparación del hogar, una medicina o el capital inicial de un pequeño negocio.
También tienen un efecto más amplio. Cuando el flujo aumenta, muchas comunidades reciben más capacidad de gasto. Ese dinero circula en colmados, farmacias, ferreterías, tiendas de ropa, servicios de transporte y pagos digitales. La remesa entra como una transferencia familiar, pero termina tocando una red económica mucho más extensa.
El crecimiento de 10.3 % en 2025 muestra que el corredor tuvo un año favorable. Ese desempeño, según el Banco Central, se explica en buena parte por el comportamiento de la economía de Estados Unidos, principal país de origen de los envíos.
Estados Unidos sigue siendo el origen dominante del flujo
El BCRD informó que en diciembre de 2025 el 80.0 % de los flujos formales se originó en Estados Unidos. Eso equivale a unos US$751.9 millones durante ese mes.
La concentración no sorprende. Estados Unidos alberga una parte muy importante de la diáspora dominicana. Nueva York, Nueva Jersey, Florida, Massachusetts y otras zonas con alta presencia dominicana han sido durante décadas puntos clave del envío de dinero hacia el país.
Esa dependencia tiene ventajas y riesgos.
Por un lado, cuando el empleo y los ingresos en Estados Unidos se mantienen firmes, las remesas hacia República Dominicana suelen beneficiarse. Si las personas migrantes trabajan más horas, conservan sus puestos o reciben mejores salarios, aumenta su capacidad para enviar dinero a sus familiares.
Por otro lado, una alta concentración en un solo país expone el flujo a cambios externos. Una desaceleración económica, menor empleo en sectores donde trabaja la diáspora, inflación persistente o cambios migratorios pueden afectar la capacidad de envío.
En diciembre de 2025, ocho de cada diez dólares enviados por canales formales hacia República Dominicana provinieron de Estados Unidos, según el BCRD.
Este punto importa para cualquier entidad que opere en el corredor. La lectura del mercado dominicano de remesas no puede separarse del ciclo económico estadounidense. Los datos locales cuentan una parte de la historia. La otra se forma en los salarios, el empleo, el costo de vida y la confianza de quienes envían dinero desde el exterior.

El salto de 2025 no se repetirá al mismo ritmo en 2026
El pronóstico del Banco Central para 2026 apunta a que las remesas superen los US$12,200 millones, con un crecimiento de alrededor de 3.5 % respecto a 2025.
Ese matiz es clave. El mercado no se contrae. Al contrario, seguiría expandiéndose y alcanzaría otro máximo nominal. Pero el ritmo proyectado es mucho menor que el de 2025.
La comparación ayuda a entender la magnitud del cambio:
Año o referencia | Monto de remesas | Variación |
2024 | US$10,756.0 millones | Base estimada |
2025 | US$11,866.3 millones | +US$1,110.3 millones, 10.3 % |
2026, proyección BCRD | Más de US$12,200 millones | Alrededor de 3.5 % |
El dato de 2026 no debe leerse como una mala señal. Un crecimiento de 3.5 % sobre una base superior a US$11,800 millones sigue siendo relevante. La diferencia está en la dinámica competitiva.
Cuando un mercado crece a doble dígito, muchas empresas pueden aumentar volumen aunque no ganen tanta cuota. El crecimiento general empuja a casi todos. Cuando el ritmo baja, la ecuación cambia. Cada punto porcentual de participación pesa más. Cada usuario retenido vale más. Cada error en precio, cobertura, confianza o experiencia abre espacio para otro competidor.
En ese contexto, las remesas en República Dominicana entran en una etapa más exigente. El tamaño del mercado atrae inversión, tecnología y nuevos modelos de servicio. Pero la expansión más lenta obliga a competir mejor.
La competencia pasa del crecimiento del mercado a la captura de participación
Para quien opera en el corredor, el dato más útil no es solo el récord de 2025. Es la diferencia entre lo que ocurrió y lo que se espera.
El año pasado, el volumen subió con fuerza. Para 2026, el BCRD espera crecimiento, pero a un ritmo cercano a un tercio del observado en 2025. Eso cambia las prioridades.
El precio seguirá importando, pero no será suficiente
En remesas, las comisiones y el tipo de cambio son visibles para el usuario. Una diferencia pequeña puede inclinar la decisión, sobre todo cuando la persona envía dinero con frecuencia.
Pero competir solo por precio tiene límites. Reduce márgenes y puede ser fácil de copiar. En un mercado con crecimiento más lento, el precio debe combinarse con otros factores:
Claridad sobre el monto que recibe la persona destinataria.
Rapidez real del pago.
Disponibilidad en zonas urbanas y rurales.
Menos fricción al repetir envíos.
Soporte confiable cuando ocurre un problema.
El usuario no solo compara cuánto cuesta enviar. También evalúa si el dinero llega cuando lo necesita, si su familiar puede retirarlo sin trabas y si puede confiar en el canal.
La confianza pesa más cuando hay muchas opciones
Las remesas son transacciones sensibles. Involucran dinero familiar, urgencias y, muchas veces, compromisos emocionales. Por eso la confianza vale tanto como la velocidad.
Un operador puede ganar usuarios con una promoción, pero los retiene con consistencia. Si el dinero llega tarde, si el destinatario debe hacer demasiados pasos o si la información no es clara, la persona que envía probará otra alternativa.
En 2026, la captura de participación dependerá menos de estar presente y más de cumplir bien. Las marcas y canales que logren reducir ansiedad tendrán ventaja.
La experiencia del destinatario también decide
Muchas empresas miran la remesa desde el punto de envío. Eso es lógico, porque quien paga la comisión suele estar fuera del país. Pero en República Dominicana, la experiencia de quien recibe influye en la próxima transacción.
Si la persona destinataria puede recibir fondos cerca de su casa, en un horario conveniente o en una cuenta que ya usa, el canal gana preferencia familiar. Si enfrenta filas, costos indirectos o confusión, puede pedir que la próxima vez le envíen por otro medio.
La competencia por participación se libra en ambos extremos del corredor.

Qué deben observar los operadores del corredor en 2026
El pronóstico de más de US$12,200 millones mantiene a República Dominicana como un mercado de alto volumen. Aun así, el cambio de ritmo exige una lectura más fina. Hay varias señales que conviene seguir durante el año.
El comportamiento del empleo en Estados Unidos
El Banco Central atribuyó el desempeño de 2025 al comportamiento de la economía estadounidense. Por eso, cualquier cambio en el empleo de la diáspora dominicana puede reflejarse en los envíos.
No se trata solo de la tasa general de desempleo. También importan las horas trabajadas, los sectores donde se concentra la mano de obra migrante, el costo de vida y la inflación. Si los remitentes enfrentan más presión en alquileres, alimentos o transporte, podrían tener menos margen para enviar.
La mezcla entre canales físicos y digitales
El mercado de remesas combina canales tradicionales, pagos en efectivo, depósitos bancarios, billeteras digitales y otras soluciones. El peso de cada canal puede cambiar según edad, ubicación, confianza y acceso financiero.
En zonas donde la bancarización es menor, el pago físico puede seguir dominando. En segmentos más conectados, el envío digital y el depósito directo pueden ganar espacio. La empresa que entienda esa mezcla por comunidad y perfil tendrá mejor lectura que quien observe solo el total nacional.
La frecuencia y el monto promedio de los envíos
Un mercado puede crecer porque más personas envían, porque envían más veces o porque sube el monto promedio. Cada caso exige una respuesta distinta.
Si sube la frecuencia, conviene trabajar retención y facilidad de repetición. Si sube el monto promedio, la confianza y el tipo de cambio pesan más. Si entran nuevos usuarios, la educación y la primera experiencia se vuelven críticas.
El comunicado del BCRD entrega el gran número. La estrategia comercial necesita bajar un nivel más y mirar patrones de uso.
La regulación y la formalidad del flujo
El dato de diciembre habla de flujos formales. Eso recuerda que una parte importante del mercado depende de canales regulados, trazables y supervisados. La formalidad ayuda a la seguridad del sistema, pero también exige cumplimiento, controles y procesos claros.
Para los operadores, crecer en participación no puede significar descuidar riesgos. Un mercado más competitivo puede tentar a algunos actores a esconder costos o relajar verificaciones. Eso puede dañar la confianza del usuario y atraer problemas regulatorios.
Las remesas sostienen hogares, pero también revelan una dependencia
El récord de 2025 es positivo para el ingreso de divisas y para muchas familias. A la vez, muestra cuánto depende parte de la economía doméstica del trabajo de dominicanos y dominicanas en el exterior.
Esa realidad tiene dos caras.
La primera es social y familiar. Las remesas son una red de apoyo. Reflejan vínculos fuertes entre migrantes y sus comunidades de origen. Ayudan a suavizar golpes económicos y a financiar metas que de otro modo serían más difíciles.
La segunda es macroeconómica. Cuando un flujo externo alcanza casi US$12,000 millones en un año, se convierte en una pieza relevante para el consumo y la estabilidad cambiaria. Eso puede ser una fortaleza, pero también crea sensibilidad frente a lo que ocurra fuera del país.
Por eso, el seguimiento de estos datos no debe quedarse en celebrar el récord. También conviene preguntar cómo se usan esos recursos, qué parte se destina a consumo inmediato, qué parte llega al ahorro, qué parte financia educación o vivienda y cómo puede el sistema financiero ofrecer mejores opciones sin cargar de costos a las familias.

La lectura final para 2026 es de crecimiento más selectivo
Los datos del BCRD dejan una señal clara. República Dominicana cerró 2025 con un máximo de US$11,866.3 millones en remesas y con un crecimiento de 10.3 % frente a 2024. Estados Unidos siguió como origen dominante, con 80.0 % de los flujos formales de diciembre, unos US$751.9 millones.
Para 2026, la previsión de superar los US$12,200 millones mantiene el mercado en expansión, pero con una velocidad menor. Ese cambio no reduce la importancia del corredor. Lo vuelve más competitivo.
Quienes operen en este mercado tendrán que mirar más allá del titular. La oportunidad seguirá ahí, pero será menos automática. Ganarán quienes combinen precio claro, confianza, pago conveniente, buena experiencia digital y cobertura real para quien recibe.
El crecimiento del mercado seguirá sumando volumen. La diferencia estará en quién captura la próxima transacción.
Fuentes consultadas: comunicado del Banco Central de la República Dominicana del 8 de enero de 2026 y reproducción íntegra publicada por elDinero. Este contenido es informativo y no constituye asesoría financiera.



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